Los beneficios de usar lengua de signos con bebés 3 febrero, 2016 – Posted in: mituqui

Cuando nuestras (+2) tenían aún poquitos meses, nuestra amiga Maca nos habló de los beneficios de usar lengua de signos con bebés. Ella lo había utilizado ya con su primera hija y ver a su bebé de un año comunicarse con ella a través de los signos nos acabó de convencer. Empezamos cuando tenían alrededor de 6 meses y nos dio ¡¡estupendos resultados!!

Si nunca has oído hablar del uso del lenguaje de signos con bebés puede que te parezca un poco raro usarlo con un bebé que oye perfectamente pero para nosotras fue una muy buena experiencia y nos apetecía mucho compartirla con vosotros. Os queríamos traer además una visión más profesional, por eso, le pedimos a Ruth Cañadas Cuadrado, la persona detrás del precioso proyecto Otanana, que contestara a unas sencillas preguntas. Ruth es Intérprete de Lengua de Signos, Educadora Infantil, Doula, Asesora de Lactancia y la autora de “Manos que cuentan”.

¿Por qué usar lengua de signos con bebés?
Bueno, para mí la pregunta sería al revés: ¿Por qué no usarla?, ¿por qué esperar a que el bebé pueda emitir sonidos claros para decirnos lo que quiere con exactitud?

Los bebés tienen la capacidad de comunicarse desde que nacen. A través del llanto, de la sonrisa, de la mirada… nos dicen lo que sienten o necesitan, pero a veces nos cuesta mucho entenderles y no siempre diferenciamos bien lo que nos quieren expresar.

A los pocos meses empiezan a comunicarse a través de sus manos, dando palmas, diciendo adiós, señalando, haciendo caricias, tirando besos…

Con el uso de la lengua de signos o señas podemos potenciar esa capacidad que tienen, dándoles una herramienta comunicativa para expresar conceptos básicos pero precisos. Por ejemplo, en vez de señalar una manzana cuando la tienen delante, pueden decir “manzana” si quieren una, aunque no esté a la vista.

Sabemos la importancia que tiene el vínculo emocional entre un bebé y su madre. A través de la lengua de signos potenciamos ese vínculo, porque la comunicación mejora en ambos sentidos. Las partes se sienten más comprendidas, reduciendo su frustración, y favoreciendo la autoestima del bebé. También estimulamos el aprendizaje de la lengua hablada. Aunque se piense lo contrario, el uso de signos en la comunicación con un bebé no interfiere en su desarrollo de la lengua oral.

También favorecemos el desarrollo intelectual y de la coordinación visual y muscular.
¡Y lo mejor es que es divertido para todo el mundo!

Lengua de signos con bebés

¿Cuál es el mejor momento para empezar?
Cada bebé es un mundo y se desarrolla a un ritmo diferente a los demás. Hay una serie de acciones que el bebé empieza a hacer que nos pueden dar pie a saber que está preparado para aprender signos.

Éstas son algunas:
• Se mantiene sentado por sí mismo.
• Empieza a intentar comunicarse con un repertorio cada vez más grande de sonidos.
• Empieza a señalar lo que quiere.
• Dice adiós con la manita.
• Mantiene la mirada atenta.
• Pide que le levantes alzando los brazos (¡aúpa!).
• Repite acciones con las manos (5 lobitos, palmas palmitas, aplausos…).

Puede hacer otras muchas señales, dependiendo de cada bebé, pero en definitiva, es el bebé el que comienza a comunicarse a su manera. Esto suele producirse a partir de los 6-7-8 meses en adelante. Cada bebé es diferente pero si vemos que empieza a hacer alguna de estas cosas, podemos pensar que es un buen momento para empezar a enseñarle algún signo.

¿Por qué signos empezar?

Una vez que tenemos esto claro podemos empezar a enseñarle algunos signos. Es importante no saturarle con muchos al principio. Empezaremos con 4 ó 5 signos y cuando los tenga asimilados podremos ofrecerle más. Es muy fácil empezar con signos que el bebé asocie a su rutina diaria. Por ejemplo: bañarse, comer, dormir, leche, pañal, pan…

Cada bebé vive un una familia y entorno diferente por lo que os animo a buscar los signos que vosotrxs más uséis.

Lengua de signos con bebés

¿Cómo afecta el lenguaje de signos en la comunicación con otras personas del entorno del bebé? (abuelos, tíos, cuidadores,…) ¿Deben también ellos aprender?
Los signos ayudan en la comunicación del entorno, siempre y cuando el entorno quiera interactuar con el bebé. Muchos bebés que usan signos o gestos para comunicarse consiguen hacerse entender muy bien. Incluso consiguen despertar el interés por los signos de la persona adulta.

Que todo el mundo se implique en el aprendizaje de los signos es positivo pero no imprescindible. Es positivo para el bebé porque podría ser entendido por más gente: la abuela, la madre de día, la maestra de la Escuelita, el hermano, una prima… No es imprescindible porque el bebé se va a seguir comunicando, aunque haya personas a su alrededor que no le entiendan.

Los signos son un gran recurso y facilitan enormemente la comunicación mejorando el vínculo entre bebé y persona adulta. Realmente no cuesta mucho aprender y… ¡es divertido!

¿Cómo podemos aprender?
Aprender no es difícil. Lo que yo propongo es empezar por 4 ó 5 signos de la rutina del bebé e ir ampliando vocabulario poco a poco. Tiene la dificultad de que la persona adulta se tiene que aprender los signos, pero lo bueno es que puede hacerlo de manera progresiva, es decir, a su ritmo y el de su peque. Siempre puede ir anticipándose a las necesidades e intereses de su peque para ir aprendiendo a través de los vídeos de la web.

Si quedan dudas o no se sabe bien cómo llevar a cabo la herramienta, siempre puede acceder a un taller presencial u online.

También desde hace poco más de un mes ya está disponible “Manos que cuentan”, un libro muy completo con información precisa sobre cómo utilizar los signos para que el bebé se pueda comunicar mucho antes de que pueda hacerlo a través de las palabras. Contiene un vocabulario de signos, fotos y muchos ejemplos para aprender con facilidad. Es ameno, económico y muy sencillo.

A través de los signos podemos saber qué es lo que nuestro bebé necesita en un momento determinado, pero además podemos ver más allá y darnos cuenta de cómo ven el mundo a través de sus ojos. Una herramienta preciosa para acercarnos a ellos.